4 abr. 2012

de 0 a 100



Juguemos a que no me importas una mierda, echémosle un pulso al dolor que me causa verte con ella. Pararse a pensar si de verdad mereces la pena, valorar si sigues siendo esa persona que un día quise a morir. Hagamos como que yo nunca te dije que te quería, finjamos que tú jamás me hiciste llorar. Quitar tu risa del tono del despertador, olvidar a que sabía tu voz todos los días a las 11:30 de la mañana. Escondamos en un cajón el tango de tus manos, desterremos tu olor lejos de la cordura. Perder de vista tu caminar, volver la cabeza si me llamas. No nos permitamos una recaída más, aprendamos a ser fuertes. Creemos un escenario en el que tú no seas el artista principal, viajemos en cometa a dónde no está escrito. Aceptar que nunca seremos más que esto, retirarme a un lado ahora que estoy a tiempo y tú me lo pones fácil. Como diría el poeta, todos estas cosas serían mi imposible. Y olvidarme de él, el más difícil todavía.

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